El movimiento es una de las principales maneras en que los niños aprenden sobre el mundo. Jugar, explorar e incluso, el caer o golpearse son actividades que los ayudan a desarrollar habilidades sociales y motoras fundamentales para toda la vida.
Sin embargo, en ocasiones algunos niños necesitan ayuda extra para adquirir nuevas habilidades o sanar una lesión. En esta nota te compartimos cinco señales comunes que pueden indicar que es momento de acudir a un médico especialista y, si es necesario, iniciar un tratamiento de rehabilitación física.
¿Qué es la rehabilitación física infantil?
La rehabilitación física infantil, también conocida como fisioterapia pediátrica, es un conjunto de técnicas enfocadas en el tratamiento de problemas físicos en niños y adolescentes. Ayudándoles a mejorar su movilidad, fuerza y coordinación después de una lesión o cuando se presenta alguna alteración o retraso en su desarrollo.
Además de aliviar el dolor, el objetivo principal de la rehabilitación física infantil favorecer el desarrollo motriz e impulsar a los niños a realizar sus actividades diarias con mayor seguridad y confianza.
En la rehabilitación física infantil es muy importante contar con un diagnóstico previo realizado por un médico especialista, ya que este es la base para desarrollar un programa de rehabilitación adaptado a las necesidades de cada paciente.
Señales de que tu hijo puede necesitar terapia física
- Dolor constante
Si tu hijo experimenta dolor constante en piernas, espalda o articulaciones después de un día de juegos o al practicar deporte, puede ser señal de que existe un problema.
Una valoración fisioterapéutica permite identificar la causa del dolor y crear un protocolo de recuperación que lo ayude a regresar a sus actividades con un menor riesgo de sufrir lesiones en el futuro.
- Retrasos en el desarrollo motriz
Aunque cada niño avanza a su propio ritmo, existen hitos del desarrollo motriz que ayudan a identificar un crecimiento saludable, por ejemplo:
- Rodar a los 6 meses.
- Sentarse sin ayuda a los 9 meses.
- Gatear o caminar con ayuda a los 15 meses.
- Pararse de puntitas a los 2 años.
Presentar retrasos en estos hitos no siempre indica un problema grave, pero una valoración temprana es fundamental para identificar la causa, asegurar que estos movimientos fundamentales se realicen correctamente y prevenir problemas en el futuro.
- Problemas de equilibrio o coordinación
Cuando un niño presenta problemas de equilibrio o coordinación que le impiden correr, brincar o realizar movimientos propios de su edad, es recomendable realizar una valoración fisioterapéutica.
A través de ejercicios personalizados de rehabilitación física, se puede favorecer el desarrollo de estas habilidades, lo que permite que puedan participar de forma más segura en juegos y actividades deportivas, además de mejorar su confianza.
- Mala postura
Durante el crecimiento es común que algunos niños adopten posturas inadecuadas al caminar o sentarse. Sin embargo, lejos de considerarse solo un mal hábito, puede indicar debilidad muscular o problemas musculoesqueléticos.
Un tratamiento de fisioterapia adecuado ayuda a fortalecer los músculos que brindan estabilidad al cuerpo y enseñar higiene postural adecuada para prevenir futuras molestias.
- Sufrió una lesión deportiva
Practicar deporte durante la infancia ofrece grandes beneficios para la salud, pero también aumenta el riesgo de sufrir lesiones por caídas, golpes o sobrecargas.
Cuando se presenta una lesión, si después de una o dos semanas las molestias continúan, la inflamación persiste o el niño no puede regresar a sus actividades habituales, se recomienda buscar la evaluación de un fisioterapeuta.
Si reconoces una o varias de estas señales en tu hijo, es momento de buscar ayuda profesional. Acudir con un médico especialista permitirá obtener un diagnóstico preciso y trabajar en un programa de rehabilitación adecuado para sus necesidades.
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